Un Barça que maravilla
Ni el culé más optimista podía pensar que, a estas alturas de la temporada, el FC Barcelona de Pep Guardiola estaría en la idílica situación en la que se encuentra. Y, por si fuera poco, elaborando un fútbol de gran calidad y devastadora efectividad. Sin lugar a dudas, el cuadro barcelonista se encuentra en la coyuntura ideal, la soñada por cualquier junta directiva, plantilla y afición. Hay resultados, compromiso, paz social y camino para seguir andando con paso firme y seguro hacia los objetivos. En definitiva, un maravilla. La vida sonríe al Barça.
El cambio experimentado por la entidad, a todos los niveles, ha sido espectacular. Ha pasado del sótano al ático sin parar en planta alguna. Del pozo a la superficie en un abrir y cerrar de ojos.
Nadie se acuerda en estos momentos de júbilo, regocijo y alborozo que hace poco más de medio año el FC Barcelona transitaba por un camino irregular y peligroso, con división y hasta una moción de censura de por medio. Y con fuego cruzado… Nadie se acuerda de las dudas que generó la apuesta por un ‘rookie’ como el timonel de Santpedor.
Lógico. El barcelonismo, que en las dos últimas temporadas ha sufrido decepción tras decepción, ha pasado página. Anhelaba momentos como el actual y, evidentemente, se ha volcado en el festejo, aunque todavía no se toquen los títulos, pero se divisan, especialmente en la Liga. El barcelonismo vuelve a estar orgulloso de su equipo, de cómo se han hecho las cosas. Suspiraba por vivir estos momentos.
Mucha ‘culpa’ de lo que está pasando en el equipo, de la mutación experimentada en tiempo récord, hay que dársela al novel arquitecto que ha armado el equipo: Pep Guardiola. El trabajo del entrenador catalán ha dado frutos de forma inmediata. Pero, como él mismo pregona, y con razón, el colectivo que comanda todavía no ha ganado nada y, por lo tanto, no se puede ni se debe celebrar nada antes de tiempo. Pero tratándose de un club tan singular como el Barça, su discurso, pese a entenderse, no puede cumplirse. Hay ganas de salir a la calle, de gritar y de ‘campeonar’.
El arquitecto
El mérito de Guardiola ha sido el de cerrar filas, comprometer a la gente, ‘recuperar’ a piezas importantes del pasado, caso de Eto’o, Henry o Márquez, que en el pasado verano estaban más fuera que dentro. Con estos pesos pesados, los canteranos, que ya los tenía ganados tras compartir vestuario con ellos, y las nuevas incorporaciones, el entrenador de Santpedor ha construido un equipo que no tiene límites.
En el capítulo de fichajes, cabe destacar la aportación del brasileño Dani Alves, que pese a jugar de lateral derecho, integra esa rara estirpe de jugador total, capaz de estar defendiendo y, en la jugada siguiente, aparecer en el eje del ataque como un delantero más. También Piqué, en defensa, está dando un gran rendimiento, como el malí Keita en la zona ancha.
Y por si fuera poco, con Guardiola, el argentino Messi ha explotado de forma definitiva, elevándose al nivel de las grandes figuras internacionales.
Messi, que por su espectacularidad, talento y definición es la bandera del equipo, ha entrado en otra dimensión con Guardiola. Con libertad en el campo y con galones tras la marcha del hasta entonces mariscal de campo, el brasileño Ronaldinho, la ‘Pulga’ ha encontrado su rol en el equipo y eso es otro logro del entrenador catalán. Con Messi implicado al cien por cien en el proyecto, el Barça es capaz de aspirar absolutamente a todo. Y ahí están los resultados para corroborarlo y los elogios que recibe a nivel internacional. Unánimes. Todo el mundo se rinde ante él. Hoy por hoy, ningún jugador es tan determinante como el argentino.
Con todos ellos ha formado un vestuario que es la envidia del mundo futbolístico. En él pueden encontrarse perfiles de futbolistas de todas clases, pero, lo más importante, lo que verdaderamente distingue al Barça, es el pacto, o contrato, que tiene el vestuario para con el entrenador y la entidad, así como para la afición. Todo el mundo camina hacia la misma dirección. Entienden, y saben por experiencia, que sólo así, de la mano, podrán alcanzar las metas que se fijaron cuando empezaron a recorrer el largo y sinuoso camino a mediados del mes de agosto.
A ritmo de récord
El buen ambiente que reina en el vestuario ha derivado en tranquilidad. Y esta tranquilidad se ha traducido en el terreno de juego en seguridad. El equipo, que empezó titubeante, con un KO en Soria y un empate en el Camp Nou ante el Racing, maduró rápido y cuando cogió confianza fue empezando a crecer. Y no ha parado de hacerlo después de alcanzar el ecuador de la Liga.
A él ha llegado el FC Barcelona en plena forma. Pletórico. A ritmo de récord. El equipo catalán ya es el que más puntos ha sumado en una primera vuelta (50), el que más goles ha marcado también en ella (59) desde que la Liga se disputa con 20 equipos y el triunfo vale tres puntos. También es el equipo que más partidos ha ganado (16). Y el que cuenta con una tripleta atacante demoledora (41 goles). Y, a todo ello, con el segundo clasificado a 12 puntos. ¿Qué más se puede pedir?












































